martes, 12 de mayo de 2009

Una petición ........que ilusión!!!!

Con la segunda contracción una luz muy fuerte que nunca había experimentado antes dejó paso a un frío intenso, ya estaba fuera, estaba naciendo, noté como mi mamá me lamía para sacarme de mi letargo, después vinieron los demás, Lido y Lino, mis hermanos, a continuación Lisa y por último apareció Tila, ella es de color negro, menudo susto nos llevamos mi hermanos y yo cuando la vimos...aún recuerdo su cara, parecía preguntarnos porque la mirábamos tan raro si al fin y cabo olía igual que nosotros y que nuestra mamá...



Me llamo Sila, y soy una podenco, me parezco mucho a mi mamá, tengo el mismo color de pelo y una marca característica en la nariz, y hasta he sacado su mismo porte.....pero también tengo su misma mirada triste...y esta es la historia de mi vida



Nací en una perrera, y nunca me sentí fuera de lugar, mis hermanos y yo correteábamos por el lugar a nuestras anchas, si bien es cierto no teníamos mucho espacio y algunos de los otros perros que vivían con nosotros nos gruñían y siempre parecían estar de mal humor....yo siempre creí que esa era la razón por la que los humanos se los llevaban de la perrera.

Pero fueron pasando los meses y comencé a darme cuenta de que mi mamá se ponía cada día más triste, ya no jugaba con nosotros, no era la misma....hasta que un día dejó de comer, los humanos de la perrera la animaban, pero parecían esfuerzos inútiles, un día se la llevaron y no volvimos a verla...una de las humanas me dijo que no debía estar triste porque se la llevaban a un lugar mejor donde ya no estaría triste nunca más...entonces yo me alegré mucho, aunque sabía que la echaría mucho de menos...

Pasó el tiempo, y un buen día llegó una familia de humanos a la perrera, mis hermanos y yo nunca habíamos visto a los cachorros de los humanos, y aunque al principio estábamos algo temerosos, nos hicimos muy buena compañía, jugamos toda la tarde con uno de los niños, y cuando llegó la hora de irse aquel niño parecía haberse encariñado conmigo, le preguntó a su padre algo que yo no pude entender, entonces me metieron en una caja y sin darme tiempo a despedirme de mis hermanos me metieron en algo que no sabría describir... más tarde me enteré de que lo llamaban coche, y que nunca me acostumbré a ir en el, quizás por eso a pesar de las buenas tardes de juegos que el pequeño Daniel (aunque ahora ya no era tan pequeño, se había convertido en un chico muy grande y hasta tenía pelo en la cara) y yo pasamos juntos, me abandonó en la misma perrera donde años antes me había recogido, al principio pensé que volvería a recogerme, estaba pendiente de todos los coches que llegaban ala perrera, pero ninguno era el suyo..... no le culpé por haberme dejado allí, aunque me sentía perdía y sola y lo echaba muchísimo de menos, ya no tenía ganas de jugar, no era la misma...hasta que un día dejé de comer, entonces fue cuando aquella humana...la misma que me había dicho que no me preocupase por mi mamá....me costó reconocerla, había cambiado, pero seguía oliendo igual, , se acercó a mi y me dijo que debía ser fuerte, que ella no dejaría que me llevasen como años antes habían hecho con mi mamá, todos los días para animarme venía y me contaba cosas, cosas que yo preferiría no haber sabido nunca..... un día me trajo una foto, al principio no pude reconocerla....pero era Tila!!! la habían adoptado años antes y ahora vivía con una pareja que tenía niños, que la querían y la cuidaban....me alegre mucho por ella, pero me entristeció saber que mis hermanos habían corrido la misma suerte que mi mamá, al poco de marcharme yo...ni siquiera había podido despedirme de ellos y ahora era tarde, ya nunca más los volvería a ver...se habían ido...los habían obligado a NO VIVIR!!



Yo supuse que mis días se estaban agotando, en la perrera los cachorros aún tienen alguna posibilidad, pero yo...yo ya había tenido mi momento, aquella tarde que Daniel me había recogido...

Casi no me quedaban fuerzas cuando aquel humano se acercó a mi y me dijo, tranquila Sila, he venido para llevarte conmigo....pensé que había llegado el momento, cerré los ojos, esperando no sentir...y de pronto...aquel ruido otra vez.......estaba en un coche..... a mi lado un cachorro humano estaba jugando con mi cola, intentando despertarme de mi letrago.... cuánto comprendía ahora la tristeza de mi madre....!! pero yo había tenido suerte por segunda vez....iba de camino a mi nuevo hogar!!!

1 comentario:

  1. vaya hombre!

    triste y bonito.

    no me gustan las cosas tristes.

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